Con el cese de su edición impresa, el periódico El Nacional cierra un período de 60 años de servicio a los mejores intereses de la República Dominicana.
Deja de ser una herramienta comunicativa que se podía hojear, manejar, subrayar, recortar, compaginar, archivar…para convertirse en informaciones que se pueden leer en pantalla de un computador, de un teléfono, de una tablet.
Desde que surgió, el 11 de septiembre de 1966, en un momento de intolerancia política e ideológica, de autoritarismo e imposición, de reducción de las libertades, El Nacional se convirtió en defensor y portavoz de los más débiles, en espacio de discusión de los principales problemas nacionales; en un ente de difusión, de acción, de exigencia y denuncia por el respeto a los derechos humanos, que dio prioridad a las necesidades de las grandes mayorías, que proyectó las acciones de personas que por su origen no tendrían la oportunidad de trascender.
De ahí que, como espacio de discusión de los principales problemas nacionales, este medio se ajusta al criterio de la teoría de la esfera pública, planteada por el filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas, máximo exponente de la segunda generación de la Escuela de Frankfurt y de la Teoría Crítica, quien propuso que el entendimiento a través del lenguaje y el diálogo libre es la base de la democracia y la libertad; que la sociedad debe buscar acuerdos mediante razones y argumentos, no por la fuerza o el poder, y sugiere la esfera pública (en este caso sirvió El Nacional) como espacio donde las personas discuten temas de interés común de forma libre.
Al actuar como un ente de difusión, de acción, de exigencia y denuncia por el respeto a los derechos humanos, que dio prioridad a las necesidades de las grandes mayorías, el periódico El Nacional se convirtió en un actor del sistema político, como lo entendía Héctor Borrat en su tesis del periódico como actor político, quien sostiene que el periódico no debe entenderse sólo como una empresa informativa, sino como una institución que participa activamente en los conflictos sociales y políticos, y que tiene como objetivo influir sobre quienes ejercen el poder y sobre la ciudadanía.
Y al jerarquizar las noticias, al dar prioridad a unas en lugar de otras, al trabajar y difundir las informaciones desde un ángulo, al publicar unas fotos rechazar otras, ha estado poniendo en práctica la teoría del encuadre o Framing, de Gregory Bateson, Erving Goffman y Robert Entman.
Pero quizás lo más importante de todo es que para escribir la historia de la República Dominicana desde 1966 a la fecha, el periódico El Nacional es una consultar obligatoria, con lo cual este medio ha hecho un aporte significativo a la memoria colectiva del país, a la difusión de la cultura, al comportamiento de la sociedad dominicana.
Entiendo que desprenderse de la edición impresa de este periódico, ha sido doloroso, un paso sumamente difícil para su propietario y ejecutivos. Es como perder un pariente muy querido, la autoría de una obra. Sin embargo, determinadas situaciones empujaron a la adopción de esa decisión, tales como la migración de la publicidad y de las lectorías a plataformas digitales, el costo de producción, cada vez mayor, entre otras.
Auguramos éxitos a la versión digital, del periódico El Nacional, que funciona desde hace tiempo, y a la cual esperamos se ponga mayor atención, dedicación y entrega para mantener la calidad, profundidad e identificación que caracterizo el impreso.



